dimarts, 15 de febrer del 2011

Normativa Mundial de Rallys

Nomatives més destacades.

Los vehículos aún se basan en los modelos de producción de cuatro cilindros y con turbo compresor pero los motores de dos litros han sido remplazados por la unidad de 1.6 litros.

La FIA requiere que todos los motores del WRC tengan un limitador de 34 mm en la brida del turbo, que restringe la potencia a unos 300 cv. El bloque de cilindros y la culata deben estar basados en los que equipan el vehículo estándar, pero es posible modificar cigüeñal, bielas, pistones, forros de los cilindros, válvulas y árbol de levas. La potencia habitual del turbo es de 4-5 bar, comparado con el máximo de 1 bar de un vehículo de carretera medio, y el sistema anti-retardo implica que el turboalimentador ofrece el máximo de potencia en ralentí. El resultado en un par inmenso, hasta 700 Nm, muy similar al de un Ferrari Enzo.

Todos los vehículos del WRC tienen tracción a las cuatro ruedas y caja de cambios semiautomática. Los coches tienen embrague pero el piloto lo suele utilizar sólo para tomar la salida en parado.

La normativa del WRC permite utilizar "spoilers" y otras mejoras aerodinámicas que no existen en los vehículos normales. Están diseñados para dirigir el aire que rodea el vehículo y refrigerar los componentes mecánicos, como el motor y los frenos, y para mantenerlo con firmeza sobre la calzada o nivelado en los saltos.


El resultado es un vehículo que alcanza 100 kilómetros por hora en unos tres segundos sobre cualquier superficie y, si está en buenas manos, puede derrapar entre árboles por una pista estrecha de grava sin perder el control a más de 200 km/h.

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